Yo, que jamás he probado las bondades del tetrahidrocannabinol sobre mi sistema nervioso (oh, despejado cielo) y que mi única esperanza en la ciencia médica reside en los milagrosos avances en el arte del elevamiento y, por qué no decirlo, homogeinización de óvalos varios; yo, efectivamente, soy un verdadero e irrepetible experto en el maravilloso campo práctico y teórico de la anestesia. Y voy a demostrarlo, cual Mr. Walter Freeman Tráiganme Pacientes Que Yo Les Curo Tengan Lo Que Tengan Sea Lo Que Sea, claro que sin hacer uso del pica-hielo, uy qué grima.
Sin más dilación, enumero los pasos infalibles para lograr un estado de relajación corpóreo-mental profunda en el que sumergirse para evadirse del estrés diario que nos atenaza en esta sociedad industrializada capitalista mecánica Google Homer Simpson Jorge Javier Vázquez muérete Chomsky cabrón deja de dar por culo blablablabla:
- Lo primero, útil y necesario, es el tiempo del que tan poco atesoramos y tanto valoramos. Pues hay que malgastarlo. Aquí no hace falta motivación ninguna (producto químico tampoco), pero reloj laxo sí.
- Una vez dispuesto, no haga usted ni el huevo en todo ese espacio-tiempo curvado que dirían los cuánticos. Entiéndase esto en condiciones: cuando digo que no haga "ni el huevo" no me refiero a "absolutamente nada" sino más bien a "no realice tareas que le supongan el más mínimo esfuerzo". Entregése sin moderación a la rutina, pero huya del aburrimiento total, entreténgase a su gusto con nimiedades.
- Después de cuatro o cinco días, ya está usted lanzado hacia el abismo. Pero es importante mantener ahora el coraje (o la falta del mismo) y no echarlo todo a perder yendo a jugar un partido de fútbol o preocupándose por los misteriosos ruidos y olores de la casa del vecino, cuya señora está de viaje inexcusable (no, esas mujeres no son lo que usted piensa, hermanas, son hermanas y alguna prima). Sienta como su sangre se transmuta milagrosamente en horchata.
- Tras un mes de tratamiento, haga algo, preferiblemente hablar con su médico o buscarse una novia/o/ambos, hay que reactivar el pulso cardíaco.
Como ya habrán imaginado, el sujeto principal de mis experimentos es mi propia persona, lo que me otorga sin duda mayor autoridad académica que a muchos de mis colegas más (pero no mejor) instruidos. Porque aquí estoy, atravesando un período que se acerca peligrosamente al mes de duración en el que prácticamente no he salido nunca del estado de amodorramiento general que provocan mis técnicas sobre el organismo. Vaya, no se crean que estoy al borde del colapso, he superado trances peores, pero me temo que me hago viejo y que ya me jubilan de mi ocupación ociosa por excelencia. Quien sabe si esta será la última vez que me entrege a los suaves e inapreciables placeres del extásis sófico.
Bueno, respecto a para qué sirve todo esto, para nada, a excepción de acabar romo y blandengue como yo. Puedo sugerir que sirve para calmar las lesiones y volver a La Competición como un verdadero toro, o vaca. Bah, es gratificante, a ratos.