¿Qué ocurre con todas las pequeñas verdades felices de los hombres del burgo en esta noche oscura y terrible de la Tierra Baldía? ¿Qué hay de tu tenue sombra desdibujada por la luz de la mañana y de tus brazos finos como cañas que rodearon (o rodean, o rodearán) mi maltrecho cuerpo? ¿Qué hay de tus palabras, y su eco, y los átomos derretidos entre las trayectorias astrales de nuestros deseos y nuestras realidades?
Llegará el día, quizá bajo otro sol o con otros nombres, en que nuestros órganos se tocarán enfebrecidos por la ira y los líquidos fluyan libres por los suelos de mis vanidades y mis condenas en un instante eterno, constante, para siempre, lácteo.
¡A otra cosa, mariposa!
Hace 1 día


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