Transversalmente crecen
los lazos vegetales,
y las ramificaciones
de las almas.
Los muros no crecen,
incapaz de levantarlos
eres, salamandra
incógnita y fría.
Y esta llama se encenderá
con un fuego secreto
que traerán el tiempo
y las palabras
sencillas
inocuas
banales
manidas
de próximas mañanas.
La Tierra, la casa
Hace 2 días


1 comentarios:
¡Salamandra!
Qué guay
Publicar un comentario en la entrada